Editorial: Cumbre Iberoamericana
Los días treinta de noviembre y primero de diciembre, se estará celebrando en la localidad de Estoril, Portugal, la décimo novena Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, en la cual participan diecinueve países de América Latina, además de Portugal y de España.
Desde su inicio en el año de mil novecientos noventa y uno, los acuerdos de los Jefes de Estado y Gobierno han insistido en su compromiso con la democracia, el respeto a los derechos humanos y a la pluralidad de pensamientos políticos, abogando por la consolidación de las instituciones democráticas y el régimen de derecho, además de temas específicos como comercio e integración, los desafíos de la globalización, las migraciones y juventud y desarrollo entre otros.
Sin duda que las elecciones de Honduras y la situación entre Colombia y Venezuela, serán temas obligados de este encuentro. En cuanto a Honduras, las posiciones de los Gobiernos están divididas, ya que algunos han manifestado que en el tanto aquellas se realicen en un marco que las califique como transparentes y cristalinas, cumpliendo los requisitos mínimos de un proceso electoral de esta naturaleza, reconocerían el resultado de las mismas. Otros por el contrario ya han adelantado que no reconocerán el resultado de este proceso electoral, lo que hace necesario un diálogo intenso que abra espacios a un acuerdo en Honduras y permita normalizar la situación internacional de este país. En cuanto a Venezuela y Colombia, la ausencia del Presidente Chaves impedirá un diálogo directo entre las partes, por lo que el papel de mediador de la Cumbre será importante para una normalización de las relaciones entre estos dos países, pues es necesario impedir que este foco de tensión aumente su intensidad.
Aunque el tema de la Cumbre es la Innovación y el Conocimiento, es indispensable que los Gobiernos representados retomen la discusión sobre la democracia, sus instituciones y su futuro. En los últimos tiempos hemos vivido en Latinoamérica una inestabilidad de la democracia orquestada desde sus mismas instituciones, sea el Parlamento o el Poder Judicial. Es necesario que los países miembros adquieran el compromiso y destinen los recursos necesarios para fortalecer una cultura democrática que impida actuaciones como las vividas en Honduras con el golpe de estado o en Nicaragua con el fraude en las elecciones municipales y reformas constitucionales casuísticas.
Esperamos también, que en relación al tema específico de la Cumbre, no solo tengamos declaraciones románticas, sino acciones concretas de los Gobiernos. Si estamos convencidos de la importancia de la educación en el crecimiento y en el desarrollo de nuestras sociedades, obliga a todos, pero más a aquellos países que tienen más recursos y más desarrollo tecnológico, a invertir y a cooperar más con aquellos países de nuestra región que tienen un rezago dramático en un aspecto tan crucial como es la educación. Ello cobra más sentido cuando observamos las cifras de organismos regionales que señalan que cerca de ciento noventa millones de latinoamericanos viven en la pobreza y esta puede crecer en un siete por ciento más si los beneficios del crecimiento no se distribuyen de manera más equitativa y si no se protege a los más vulnerables.
Por ello es que aunque tenemos confianza en encuentros de este tipo, por su misma existencia deben de producir acuerdos que se traduzcan en acciones más concretas y específicas, y eso es lo que esperamos de los Presidentes y Jefes de Estado reunidos en Estoril.
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