Editorial: La dificultad de los nombramientos en el área social

La Presidenta electa, Laura Chinchilla, ha ido adelantando los nombramientos de su gabinete, sector por sector. Los análisis que se hacen al respecto dan para todos los gustos, desde gente feliz con los nombrados hasta gente medio molesta. Por supuesto, en el mundo liberacionista existe la tendencia a solicitar que las y los elegidos procedan de las filas del liberacionismo.

Sin embargo, los análisis sobre los nombramientos tienden a olvidar algo que es fundamental en una democracia que funcione: que cada Ministra o Ministro tiene ya una hoja de ruta, que surge del ámbito sectorial del Plan de Gobierno presentado por la candidata Laura Chinchilla, que, una vez electa Presidenta, se debe consolidar en el Plan Nacional de Desarrollo. Ya hemos dicho desde estas páginas que es cierto que el Plan de Gobierno de Chinchilla era demasiado sintético y que dejaba muchas cosas sin mencionar. Pero también es cierto que hay otro montón de cosas que están claramente mencionadas. Es decir, los jerarcas que lleguen al Gobierno deben comprometerse con la mencionada hoja de ruta, sean del liberacionismo o de cualquier otra tienda política.

Como se ha subrayado esta pasada semana en los medios de comunicación, está pendiente de resolver la cuestión de los nombramientos del área social. Han corrido bastantes rumores sobre distintos candidatos posibles, que han provocado alguna que otra polvareda, sobre todo en el caso de una dirigente del PUSC. Sin embargo, los nombramientos en esta área tienen una dificultad agregada que es necesario considerar: la arquitectura institucional del sector social y lucha contra la pobreza. Una cuestión que no estaba mencionada en el Plan de Gobierno y que ahora muestra su importancia.

Desde luego, la ausencia de un esquema institucional claro es algo que no afecta por igual a toda el área social. Las instituciones que pertenecen a la política social universal no tienen tanto problema como el que se presenta entre las que componen la política social selectiva. Es decir, las instituciones referidas a salud, educación, vivienda, etc., que satisfacen necesidades sociales de carácter universal, tienen perfil propio suficientemente establecido como para no necesitar muchos arreglos institucionales.

Pero la política social selectiva, esto es, aquella que se dirige selectivamente hacia las poblaciones en peor condición social (por pobreza, exclusión etc.,) arrastran un problema de diseño organizacional desde hace mucho tiempo. De hecho, la Administración Arias tenía como uno de sus objetivos dejar una autoridad social y una organización estable en este sector. Sin embargo, cuando se estaba perfilando esa arquitectura institucional, se produjo la caída del Ministro rector del sector social y lucha contra la pobreza, Fernando Zumbado. El Presidente buscó otro Ministerio con fuerte imagen pública y le ofreció la rectoría del sector a la Ministra de Salud. Ya hemos comentado, en un editorial pasado, que eso se transformo en un regalo envenenado para el Ministerio de Salud, que bastante tarea tiene con ser rector del sector salud y sacar toda la enorme tarea que tiene por delante. Importa subrayar que el último informe de la Contraloría es claro al considerar que no debe entenderse como estable dejar la rectoría del sector social en el Ministerio de Salud, y que es imperioso resolver de una vez y de forma estratégica el tema de autoridad social de la política social selectiva.

Algunos observadores señalaron que esta tarea pendiente de reorganizar el sector correspondiente a la política social selectiva, no había quedado consignado en el Plan de Gobierno de la candidata liberacionista. Pues bien, ahora resulta que los nombramientos en este sector tienen obligadamente que tomar en consideración el modelo de coordinación institucional que sea más adecuado. Y eso tiene que ser resuelto, aunque sea de forma provisional, antes de proceder a dichos nombramientos. Porque una cosa es un Ministerio de Trabajo que sigua ocupándose principalmente de las relaciones laborales y otra, muy diferente, que sea convertido en Ministerio rector del sector social y lucha contra la pobreza. El perfil del nombramiento cambia apreciablemente.

La pregunta ¿desde donde se coordinará el área social?, tiene un peso decisivo en el tipo de nombramientos que se haga. Al respecto hay varias opciones en estudio: el Ministerio de Trabajo, el Ministerio de Planificación, elevando el nivel del IMAS, regresando la coordinación a la Presidencia de la República o, como plantea la Contraloría, llevando a efecto la acción prevista de crear un Ministerio de Desarrollo Social. Desde luego, también existe la opción de dejar la rectoría donde está, en el Ministerio de Salud, pero hay demasiado consenso –político y técnico- acerca de que esa no sería una opción recomendable. Obviamente, la solución más estable a largo plazo, como sostiene la Contraloría, sería el establecimiento del Ministerio de Desarrollo Social, pero ésta no podría ser resuelta antes de que sean necesarios los nombramientos del sector. En otras palabras, la arquitectura que tiene que resolverse de forma rápida podría tener una fórmula provisional o una fórmula más estable, pero necesita resolverse en poco tiempo.

En todo caso, sea cual sea la solución que se adopte en lo inmediato, para poder realizar los nombramientos que cubran el área social, es necesario tomar en consideración el problema de la reorganización de la política social selectiva como un asunto sustantivo. No puede repetirse el error de colocar al frente de este sector una institución o un Ministro o Ministra que complique la solución estable del problema, tanto tiempo arrastrado, de la coordinación integral de la lucha contra la pobreza. Antes de hacerlo, es preferible una solución provisional, como la de llevar esa coordinación a la Presidencia de la República, para desde allí pensar con calma y cuidado en el diseño de una arquitectura estable del sector, al tiempo que se continúan desarrollando los programas que han demostrado su impacto, como el del aumento de las pensiones no contributivas, Avancemos, etc. En todo caso, es necesario elevar el nivel técnico de la estructuración del área social, porque lo social no es sólo una cuestión de compromiso, sino que necesita de compromiso y manejo técnico en similares proporciones.

Notas relacionadas:

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Escrito por admin en 21 marzo 2010. Archivado bajo Editorial. Puede seguir las respuestas de esta entrada por el RSS 2.0. Puede dejar una respuesta o un trackback a esta entrada

2 Comentarios para “Editorial: La dificultad de los nombramientos en el área social”

  1. Eduardo Carrillo V.

    La rectoría de la pobreza está igual de mal en Trabajo que en Salud, o para el efecto en cualquier otro ministerio. La pobreza es un tema integral, donde interviene la eficiencia estatal (pérdida masiva de recursos que podrían ser canalizados a otras prioridades) infraestructura (oportunidades de empleo e ingresos), pero sobre todo política pública, que es manejada por la Presidencia. En la perspectiva socialdemócrata, deberíamos priorizar la discusión de los elementos estructurales de la pobreza, no los orgánicos.
    Sugiero que la síntesis del Plan de Gobierno es apropiada como instrumento de diálogo sobre los compromisos electorales. Si se dirige al público tiene que ser puntual, inteligible, global. Debe haber un documento más extenso que, con sentido común, no habrá sido distribuido en forma masiva.

  2. Eduardo Carrillo V.

    Me parece que el editorial de hoy ofrece una mejor visión sobre la rectoría social y el combate a la pobreza. Siempre persiste la dificultad de una navegación por una ruta institucionalmente fragmentada… es como caminar entre elementos de un archipiélado. En todo caso, podría ir que la ruta haya que ajustarla antes de transitar por ella y que esto sea parte de la actividad prevista por la Administración Chinchilla Miranda. Al mencionar a don Fernando Zumbado, el editorial destaca otro elemento importante: la persona que dirija el sector debe tener mucha estatura, como la tenía el Sr. Zumbado. Ello porque el sector social es muy amplio e involucra a muchos actores, cuya coordinación requiere buen liderazgo.

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