Claudio Alpízar Otoya
Politólogo
Con este artículo concluyo el análisis sobre los actores principales del proceso electoral, para iniciar luego otro sobre el mercadeo, las encuestas, las propuestas y otros temas de la campaña. No quiero dejar de comentarles que algunas candidatas y candidatos han “brincado” con los artículos anteriores, lo cual entiendo, pues no hay nada más difícil para el ser humano que digerir la crítica.
Con la aparición del Tribunal Supremo de Elecciones (1949) la política costarricense cambió totalmente. Era la institución que faltaba para poner reglas claras y a la vez velar por su cumplimiento. Antes de ese año, los procesos electorales se caracterizaron por los recurrentes fraudes electorales, algunos disimulados y otros descarados. El último provocó la guerra civil de 1948. Hay males que son necesarios; este conflicto lo fue para la madurez democrática de Costa Rica, de la cual hoy presumimos con sobrada razón. Para ninguna nación del mundo es fácil superar 14 elecciones en 60 años, con la legitimidad y la honorabilidad con que lo ha hecho el TSE, institución ejemplar en América Latina. Naciones como México, Brasil, Argentina, Chile, Colombia y Venezuela no tuvieron sino recientemente una institución del peso de nuestro TSE.
El TSE tuvo en las dos elecciones últimas (2002 y 2006) procesos complicados; empero, salió bien librado y fortalecido. En las elecciones del 2002, por primera vez organizó una segunda ronda electoral, y lo hizo acertadamente. Para el 2006 se le presentó una elección difícil por lo ajustado de los resultados entre el PLN y PAC, pero también salió bien. En este último caso, el partido perdedor se unió a algunos partidos pequeños con el interés de golpear la institucionalidad del TSE. Sin embargo, quien escribe estas notas puede dar fe de la honradez del TSE, pues tuvo la extraordinaria oportunidad de participar en el conteo final. Experiencia que, por cierto, estudiantes universitarios de ciencias políticas, sociología, relaciones internacionales y otras disciplinas deberían tener como parte de su trabajo comunal universitario y de su formación ciudadana.
Tenemos un buen “árbitro”. Por supuesto que, estando conformado por seres humanos, no se libra de cometer errores involuntarios, pero no determinantes en el resultado de las elecciones. El TSE está conformado por funcionarios de grandes calidades humanas, bajo la dirección de magistrados honestos y dedicados como Zetty Bou, Eugenia Zamora, Mario Seing, Luis A. Sobrado y Max Esquivel. Igualmente buenos son sus suplentes, mezcla sana de experiencia y juventud. Los partidos políticos que injustificadamente duden de su papel, para maquillar sus falencias, deberán tener cuidado en sus denuncias, pues el Tribunal es una de las instituciones más respetadas por los costarricenses.
Otro actor clave es la prensa escrita, radial, televisiva y electrónica. Su principal deber no es solamente informar y ventilar lo malo de los candidatos propuestos en los diversos puestos de elección popular. También está en la obligación de formar al ciudadano, ayuno de la información que los partidos tienden a esconder, por intereses propios o por incapacidad de propuestas. Es la prensa la encargada de desenmascarar a aquellos que se postulan y no tienen la capacidad, ni las cualidades, para gobernar nuestro país. En un verdadero proceso de comunicación política la prensa es un intermediario entre el político y el ciudadano.
Un deber mayor tiene el periodista de no crucificar ni endilgar errores falsos a los políticos honestos -que los hay y en buena cantidad- pues les cabe la responsabilidad de alejar a los ciudadanos honrados y buenos de la política, disciplina que sigue siendo la única que tiene la capacidad de lograr los entendimientos entre los diversos actores sociales. Es la política la generadora de democracia y no a la inversa, como algunos erróneamente creen.
La política es un apostolado que no se desarrolla con sotana o desde un altar. Ciertamente ha sido prostituida, por hombres y mujeres interesados en el bien particular y no en el común. La prensa tiene la obligación de regirse por la premisa de la discrecionalidad de los casos, y medir la proporción de un error. Algunos periodistas sueñan con la medalla de los dos reporteros del Washington Post, Carl Bernstein y Bob Woodward, quienes lograron hacer dimitir a Richard Nixon, Presidente de los EEUU, por el caso Watergate. Pero un periodista que acuse sin causa es responsable del deterioro de la democracia, pues así aleja a gente idónea. Recordemos que en regímenes como el de Corea del Norte, Cuba, China Popular y otras dictaduras, la política como diversidad de pensamiento no existe, por eso es importante el cuidado con la ética y la responsabilidad.
El último actor, el ciudadano, es quizá el más obviado por todos, pero el más importante por ser el fin de la política, hoy en día 2.816.359 tienen derecho a voto. Pero, como no va ser ignorado, cuando es el culpable de las propuestas “light” que le hacen los partidos, al obviar la importancia que representa una buena selección de dirigentes políticos. Es falso decir que no hay por quién votar, a lo mejor lo que no hay es el candidato ideal, pero en esta vida -terrenal y temporal- en cuantas cosas no se adolece de lo ideal, y debemos conformarnos tan solo con la mejor opción.
Epicteto, antiguo pensador griego, en una de las frases célebres que más me gustan y que repito constantemente, decía con acierto “El hombre sabio no debe abstenerse de participar en el gobierno del Estado, pues es un delito renunciar a ser útil a los necesitados y una cobardía ceder el paso a los indignos.”
Usted tiene la obligación de participar en la política, tanto con el voto como con la acción, es su obligación como ciudadano reclamar participación en la definición de las políticas públicas que le afectan, y exigir a los políticos de turno que le cumplan sus promesas, así se construye la gobernabilidad. La democracia no es perfecta ni es tan ágil como algunos quisiéramos, pero es un ejercicio obligatorio, muestra del respeto mutuo que debemos tenernos unos a otros. Como he repetido, el voto comúnmente no es racional, sino visceral y pasional; es así porque somos humanos, pero a la vez es racional, puesto que somos conscientes de cada uno de nuestros actos, que al fin, es de lo poco que nos diferencia del resto de los animales.











Estimado Lic. Claudio Alpízar: Reciba un cordial saludo de mi parte. Con respecto a su comentario, comparto las ideas en él contenidas. Mi padre decía: “Gobiernan los malos, porque los buenos no quieren participar”. Y en realidad nos quejamos de que no hay por quién votar, pero hay candidatos (as) dignos de ser tomados en cuenta en varios de los actuales Partidos. Lo felicito porque logró captar el sentimiento popular, y sobre todo invitar al electorado a que participe en su derecho a ejercer el voto. Saludos y bendiciones.
Licda. Mayra González León
Candidata a la Presidencia y a Diputada por San José, Partido Renovación Costarricense.
Estimada Lic. González, efectivamente la participación del ciudadano es necesaria y obligatoria, pero depende en mucho de ustedes los candidatos a la presidencia y a diputados que la gente vuelva a creer en el ejercicio de la política y en sus beneficios para cualquier sociedad. Saludos, Claudio
Estimado Claudio:
Te felicito darnos a conocer una panorámica política exahustiva actual de Costa Rica. De esta manera, podremos ahora entender el mercadeo político y los resultados de las encuestas, así como los análisis y justificaciones que hacen los partidos políticos de los mismos. La persona que diga “no creo en las encuestas” está obsoleta y caduca en la política. Simplemente las encuestas por muestreo son un pulso y un termómetro para que los partidos políticos hagan sus ajustes en procura de mejorar.
Las elecciones son una alegría para Costa Rica y el resultado siempre es respetado. Por eso estoy tan orgulloso de ser costarricense.
Estimado José:
Tu explicación y defensa sobre las encuestas es más que acertada, por algo sos un distinguido profesional en la temática. Y el hecho de que las elecciones sean una fiesta y que gocen de respeto, es más que un motivo para que también como ciudadanos profundicemos en las propuestas que se nos hace.
Saludos, Claudio
Hola profe,
“Es la política la generadora de democracia y no a la inversa, como algunos erróneamente creen.”
Pero como puede ser la política generadora de democracia, sino en una misma democracia, la política necesita de garantías que solo la democracia le puede garantizar.
Ya cuando se establece la democracia, la política si puede ampliar dicha democracia. Pero sin la existencia de dicha democracia para realizar política no se es libre de realizarla. No es lo mismo que estemos ante un dictador benevolente que permite diferentes opiniones ante un tema, que ante una democracia que de garantías de ello. Esto porque el hecho de que un dictador decida ser benevolente y no coartar la opinión de su súbdito, no hace a dicho súbdito más libre, puesto que la relación que se establece entre los dos es de dominación. En el momento en que el dictador desee dejar de ser benevolente la libertad de expresión se terminara en dicha dictadura.
En un sistema político diferente al democrático lo que existen son súbditos – dominación – en la democracia existen ciudadanos – en los cuales el Estado puede interferir pero no dominar, porque existe la distinción entre esfera publica y privada -
Es por ello que “en regímenes como el de Corea del Norte, Cuba, China Popular y otras dictaduras, la política como diversidad de pensamiento no existe” Porque no existe una democracia que la garantice..
Saludos,
Estimado Edu:
La política es más que elecciones, mucho más. Cuando me refiero a ella estoy hablando a diversidad, a participación en las decisiones, a libertad de pensamiento y de acción, a tolerancia ideológica, de raza, etc. Cuando en una sociedad se empieza a dar todo esto, es cuando se da un justo contrato social, entre las gentes de una sociedad empiezan ha encontrar a la democracia como el sistema idóneo para sustentar la permanencia de todas esas ventajas.
Cuantos en nombre de la democracia han provocado las peores injusticias, limitando las libertades políticas. Ahora que se celebran la caída del Muro de Berlín se me viene a la mente que la Alemania comunista se llamó República “Democrática” Alemana, este es un ejemplo claro de mi referencia.
Primero es la política -acción, liberad y respeto ala vida- luego ella produce la verdadera democracia.
Saludos, Claudio