Desde mi ángulo: “El Traje del Emperador”

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José D. Conejo V.

Recientes acontecimientos políticos me han motivado a releer un cuento de esos que nos leían antes de dormir. Me refiero al que se titula “El Traje del Emperador”.

Es interesante cómo la astucia de dos estafadores o aduladores, de esos que abundan, ensalzan tanto el ego del Emperador que lo convencen, no solamente de que son sastres sabios y con poderes mágicos para crear una tela que los tontos no pueden ver, sino que, el resto de la corte, para no darse por menos y seguir gozando con los favores del Emperador, le hacen creer a este que efectivamente la tela existe, aunque ninguno ciertamente la ve.

El Emperador confía en su club de aduladores y ascensores de ego, y concurre en hacerse un traje con dicha tela. El supuesto y mágico traje está listo, incluye también su ropa interior, con la misma tela por supuesto, que se la describen simplemente maravillosa.

El Emperador pues convoca a un desfile, por todo lo ancho de la ciudad principal, donde él, desfilará con su ropa nueva para mostrarla a todo el pueblo, donde él está seguro que no hay tontos y por lo tanto nadie lo percibirá desnudo.

Bueno al final se da cuenta de que ha sido engañado en realidad por él mismo y su torpe ego y arrogancia.

Pero la historia me parece incompleta en términos del realismo político, porque no puede ser que un gobernante se nutra solamente de aduladores de mala fe, que en cada porción del ego, vean una oportunidad para sus maliciosas salamerías y consecuentes embarcadas.

En alguno de todos debe existir un mínimo de lealtad, que, aunque caiga mal a veces, brinde ese buen consejo al oído que haga reaccionar al gobernante.

Repasé pues unos libros de historia sobre la antigua Roma y volví a leer un pasaje que describe los desfiles de la Victoria.

El General Victorioso era el objeto del homenaje, primero iban los animales exóticos inaugurando el desfile, luego los esclavos capturados, luego el botín de guerra, luego la tropa y al final el carro donde iba el general.

Pero dentro del carro, junto al homenajeado, que totalmente borracho de egolatría sentía los vítores de la concurrencia, iba un esclavo.

Un esclavo sin nombre, que sin derecho de agarrarse del carro para evitar su propia caída con los tumbos del camino, en su mano izquierda sostenía la corona de laurel sobre la cabeza del nuevo héroe objeto del homenaje.

Pero en su mano derecha un pergamino, con una sola y simple frase cuyo deber, del esclavo, era susurrársela oído, de tal manera que sonare firme y autoritaria.

La frase decía: ¡RECUERDA QUE ERES MORTAL!

Desde mi ángulo, en estos días hemos visto a varios personajes del orbe a quienes les hace falta alguien leal y fiel a su lado que, de vez en cuando les lea dicha frase al oído.

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Escrito por admin en 14 julio 2009. Archivado bajo Foro / Columnas. Puede seguir las respuestas de esta entrada por el RSS 2.0. Puede dejar una respuesta o un trackback a esta entrada

1 Comentario para “Desde mi ángulo: “El Traje del Emperador””

  1. Ericka Masis

    Que mejor manera de describir la situación actual, plantea el Sr. Conejo , donde los protagonistas mas haya de buscar soluciones a conflictos buscan la oportunidad de figurar en concursos de egos entre “mediadores”. Mis sinceras felicitaciones al Sr. Conejo por la objetividad de sus comentarios en su columna que semana a semana nos brinda una pincelada de realismo racional. Y como una oración dice: Señor ayudame a decir la palabra de verdad en la cara de los fuertes y a no mentir para congraciarme el aplauso de los débiles.

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